Un residente permanente puede solicitar la ciudadanía después de cinco años de residencia o tres si está casado con un ciudadano estadounidense. Hay varias restricciones que podemos explicar durante su consulta. Hay muchas buenas razones para dar el salto de ser residente permanente para convertirse en ciudadano estadounidense: los ciudadanos pueden votar, los ciudadanos pueden presentar peticiones de inmigración para sus padres y hermanos, los ciudadanos pueden tener más facilidad para conseguir un trabajo concreto, y normalmente los ciudadanos no tienen problemas para volver a entrar a EE. UU. después de viajar al extranjero. Pero en el incierto entorno migratorio actual, quizá la razón principal por la que la gente busca la ciudadanía sea la seguridad: un titular de la residencia permanente es vulnerable a perder ese estatus.

Para usar una analogía de béisbol, conseguir una residencia permanente es como batear un triple y estar seguro en tercera base. Si estás en tercera base, aparentemente estás a salvo. Pero no al 100%. Aún puedes ser eliminado. Un bateador puede obligarte a hacer un out. Pueden pasar cosas. No estás 100% seguro hasta que llegues a casa. La ciudadanía es como deslizarse seguro en el home plate. Con muy pocas excepciones, una vez que tienes la ciudadanía, nadie te va a quitar el estatus legal. Mientras que si eres residente permanente, nunca estás totalmente seguro. ¿Y si hubiera algún incidente enterrado en tu pasado que pudiera hacerte deportable? ¿Y si una ley cambia y de repente te hace deportable? Por ejemplo, ¿qué pasa si eres residente permanente con un DUI en tu historial? Ya hay un proyecto de ley en proceso de aprobación en el Congreso que convertiría el DUI en un delito deportable.

Dar el salto desde residente permanente puede ser arriesgado. Cada caso es diferente, pero los solicitantes deben ser conscientes de que cada vez que una persona intenta mejorar o ampliar su estatus legal, el gobierno revisa su historial. Actualmente, el Servicio de Inmigración es más riguroso que nunca en sus verificaciones de antecedentes de cualquier persona que solicite un beneficio migratorio. Por eso, más que nunca, es imprescindible consultar con un abogado de inmigración. En tu primera consulta analizaremos y discutiremos los posibles problemas que podrían surgir.

Hay tres áreas que deben examinarse al solicitar la ciudadanía. 1) ¿Existe alguna conducta o condena criminal que te haga deportable? 2) ¿Has demostrado buen carácter moral al menos durante los últimos cinco años, pero también durante tu residencia permanente? 3) ¿Hubo alguna irregularidad en la forma en que obtuviste la tarjeta de residencia en primer lugar? Todas esas áreas deben considerarse al decidir solicitar la ciudadanía. Examinaremos tu situación y te haremos recomendaciones sobre cómo proceder. 

Ciudadanía

Un residente permanente puede solicitar la ciudadanía después de cinco años de residencia o tres si está casado con un ciudadano estadounidense. Hay varias restricciones que podemos explicar durante su consulta. Hay muchas buenas razones para dar el salto de ser residente permanente para convertirse en ciudadano estadounidense: los ciudadanos pueden votar, los ciudadanos pueden presentar peticiones de inmigración para sus padres y hermanos, los ciudadanos pueden tener más facilidad para conseguir un trabajo concreto, y normalmente los ciudadanos no tienen problemas para volver a entrar a EE. UU. después de viajar al extranjero. Pero en el incierto entorno migratorio actual, quizá la razón principal por la que la gente busca la ciudadanía sea la seguridad: un titular de la residencia permanente es vulnerable a perder ese estatus.

Para usar una analogía de béisbol, conseguir una residencia permanente es como batear un triple y estar seguro en tercera base. Si estás en tercera base, aparentemente estás a salvo. Pero no al 100%. Aún puedes ser eliminado. Un bateador puede obligarte a hacer un out. Pueden pasar cosas. No estás 100% seguro hasta que llegues a casa. La ciudadanía es como deslizarse seguro en el home plate. Con muy pocas excepciones, una vez que tienes la ciudadanía, nadie te va a quitar el estatus legal. Mientras que si eres residente permanente, nunca estás totalmente seguro. ¿Y si hubiera algún incidente enterrado en tu pasado que pudiera hacerte deportable? ¿Y si una ley cambia y de repente te hace deportable? Por ejemplo, ¿qué pasa si eres residente permanente con un DUI en tu historial? Ya hay un proyecto de ley en proceso de aprobación en el Congreso que convertiría el DUI en un delito deportable.

Dar el salto desde residente permanente puede ser arriesgado. Cada caso es diferente, pero los solicitantes deben ser conscientes de que cada vez que una persona intenta mejorar o ampliar su estatus legal, el gobierno revisa su historial. Actualmente, el Servicio de Inmigración es más riguroso que nunca en sus verificaciones de antecedentes de cualquier persona que solicite un beneficio migratorio. Por eso, más que nunca, es imprescindible consultar con un abogado de inmigración. En tu primera consulta analizaremos y discutiremos los posibles problemas que podrían surgir.

Hay tres áreas que deben examinarse al solicitar la ciudadanía. 1) ¿Existe alguna conducta o condena criminal que te haga deportable? 2) ¿Has demostrado buen carácter moral al menos durante los últimos cinco años, pero también durante tu residencia permanente? 3) ¿Hubo alguna irregularidad en la forma en que obtuviste la tarjeta de residencia en primer lugar? Todas esas áreas deben considerarse al decidir solicitar la ciudadanía. Examinaremos tu situación y te haremos recomendaciones sobre cómo proceder.